domingo, 7 de febrero de 2010



SUCIA OBSESIÓN






-¿Dónde estás?
-En Amiens
-¿Todavía?
-Sí, todavía
-Vaya toalla

Durante muchos años me hablaban de literatura. Te cogían un libro y te lo desgastaban hasta el punto de llegar a aborrecerlo. A veces tenías suerte y te tocaba uno diferente. Pero eso, como el amor (dicen) sólo se da una vez en la vida, y dura poco. Cuatro frases bien puestas y premeditadas sobre tal obra y ya eran un dios. Si tú hacías lo mismo llegabas al Olimpo, o al menos no tenías que volver a bajar al Hades.Tampoco exageremos, era bastante fácil quedarse en la mediocridad mundana. La crítica quedaba en eso. Quizás de manera afortunada. Claro que nadie te enseñó. No hace falta, todo el mundo sabe: Criticar es fácil. ¿Sí?. Lo que es difícil es aceptar las críticas dicen. A mí lo complicado me parece que está en discernir. A eso se aprende, dicen, a base de palos.

Tengo una obsesión con los americanos. No son los mejores en casi nada, aunque ellos lo creen. Comen pinuts crim cuando menos te lo esperas. Se emborrachan con chupitos de gelatina. Pero hay algo, entre otras muchas cosas, que hacen bastante bien. Aunque ellos lo desconocen, afortunadamente, porque son malos en geografía. Tienen a los mejores cuentistas (mejor que no lo sepan, si no dominarían el mundo). Es una adicción. Creo que es porque nunca me hablaban de ellos. Nunca me los desgastaron hasta el punto de aborrecerlos. Así que los leo y los releo. Y la mayoría de lo que cuentan me gusta. Porque lo hacen bastante bien. No voy a dar nombres.

En "Aquí empieza nuestra historia" hay de todo. Hoy he leído algo bastante bueno. No voy a entrar en el debate de si Tobias Wolff es mejor que su amigo ya muerto Raymond Carver-Gordon Lish. Sólo voy a citar unas frases de algo que me ha gustado, y que ha escrito él:

" Contemplo el fuego, contemplo la luz cambiante en las caras de mi familia. Trato de sentirme en casa, casi por completo. Este es el momento con que sueño cuando estoy lejos; este es el hogar de mis sueños. Pero en el mismo corazón de él me encuentro un poco tenso, como si temiera que me estuvieran engañando. Como si creer de verdad en él lo hiciera desvanecerse, como una voz que me saca del sueño."


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